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O XORNAL DE GALICIA

Cultura. La consolidación de música gallega.

La música te lleva a donde ella quiere. Te engaña. En palabras de Nico Casal, esta afirmación cobra, sin duda, mucha más fuerza. Con tan solo 25 años, este compostelano ya es uno de los músicos referentes de la composición para cine en nuestra comunidad. Lo que comenzó siendo una afición se ha convertido en una carrera profesional con mucho futuro. "Descubrí el piano por casualidad", asegura. A los cinco años Nico encontró en su casa un pequeño teclado, con el que intentaba sacar las melodías que escuchaba en la televisión. En ocasiones era capaz de reproducir la melodía con tan solo escucharla. Cuando tenía ocho años sus padres decidieron meterle en el Conservatorio de Santiago de Compostela. Ahí comenzo el engaño, al que contribuyeron de manera muy importante sus padres, sin cuyo apoyo Nico no hubiera llegado hasta aquí.

Desde muy joven, Nico soñaba con ser arquitecto. "Siempre lo tuve claro", afirma. Pero tras diez años en el conservatorio, surgieron las dudas y la música se fue apoderando de su destino, poco a poco. "A los 18 tuve que decidir si me formaba como architecto o músico y me di cuenta que no podía dejar el piano", explica. Fue entonces cuando preparó las pruebas de acceso para realizar el grado superior de piano en Vigo, cuya duración es de cuatro años. En ese momento los planes de Nico eran centrarse en la formación como pianista clásico, pero su carrera volvería a dar un giro inexperado. (...)

EL MATRIMONIO CON EL CINE

La crisis económica que atraviesa actualmente España es un bache más para el precario mundo de la música, que no podría sobrevivir sin el apoyo de los poderes públicos. "En momentos de crisis siempre se cuestiona hasta qué punto la cultura es prioritaria. Sin un respaldo económico claro, la música clásica no podría sostenerse", opina Buide. Nico Casal tiene una percepción similar. "Con la crisis se reducen los presupuestos, a lo que hay que sumar el hecho de que en Galicia no hay una industria musical potente", admite.

A pesar de que la actual coyuntura es complicada para todos los sectores, no solo la música, los casos de Buide y Casal son un ejemplo de que el talento nace a partir de pequeñas oportunidades. Nico Casal y sus amigos del colegio tenían un grupo de música pop y en una de las maquetas que grabaron Nico improvisó el final de una pieza que le gustó a Jairo Iglesias, uno de los miembros del grupo. Años después, Jairo estaba realizando su primer cortometraje, Retrato (2005) y telefoneó a Nico para pedirle que compusiera la música. Aunque en principio se negó, esta oportunidad cambiaría desde entonces, y de forma progresiva, el enfoque que Nico daría a su carrera profesional. Ese fue el giro que le llevaría a donde está ahora. "Le dije que era pianista clásico, no compositor pero tras insistirme accedí y reconozco que fue una experiencia impresionante", apunta Nico. También compuso la música para el segundo corto de Jairo, Cicatrices (2006), que ganaría el premio Mestre Mateo. Y tras este prometedor comienzo vendrían muchos más trabajos. Con Jairo trabajó en otros cortos, como Rosa dos Ventos (2007) y Cores (2008). Este último trabajo obtuvo cuatro premios en diferentes festivales de España, tres de ellos al mejor cortometraje.

Otro de sus antiguos compañeros de clase, Iván Seoane, contó con él para algunos de sus cortos, como O Hospital (2007) y O Noveno Principio (2009). “Si Jairo y otros amigos no hubieran seguido haciendo cortos no habría seguido por este camino”, reconoce Nico. A partir de ahí, las ofertas comenzaron a llegar de directores que no pertenecían al ámbito personal de Nico. Fue entonces cuando sus trabajos tomaron una senda más profesional. La realizadora brasileña Giuliana Monteiro confió en él para componer la banda sonora de The Birthday Cake (2009), corto que fue seleccionado para varios festivales en las ciudades de San Francisco, Los Angeles y Chicago, en Estados Unidos.

¿Pero qué impulsó definitivamente a Nico Casal a optar por la composición? Unos seminarios organizados en A Coruña por la Fundación Mans-Paideia sobre composición de música para cine se convirtieron en el punto de inflexión. “Descubrí un reto que nunca me había planteado: tener una imagen delante y ponerle música”, explica con un brillo en los ojos. Desde que acabó su formación como pianista hace año y medio, Nico se ha dedicado de forma exclusiva al mundo de la composición, que compagina con la docencia en la Escuela Municipal de Música de Vigo. Su sueño infantil de ser arquitecto, a pesar de lo que pueda parecer, no se ha esfumado del todo. Nico necesitaba expresar sus ideas y la composición de música para cine se ha convertido en esa vía de escape. “Todo lo que es cine, imagen y fotografía me encanta. Sin darme cuenta estoy compaginando mis dos pasiones, la música y la arquitectura”, señala. Ahora Nico tiene que sacarse la espina de formarse en Londres, algo que espera hacer realidad el próximo año. La siguiente meta es Estados Unidos. (...)

Entrevista de Sergio Barbeira